viernes, 4 de febrero de 2011

Jerez, posicionamiento de una ciudad

Las ciudades hoy en día necesitan, desde el punto de vista de identidad, especializarse en el mapa urbano de ciudades, donde  todas compiten por ubicarse en la constelación de destinos: Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Toledo, Alicante, Vigo, etc. Todas manejan un “marketing de ciudades”, denominado  "citymarketing" en inglés, que debe posicionar la ciudad antes los turistas, ante los agentes sociales y ante sus propios habitantes como referente de conceptos positivos y aportadores de identidad. Lo que se conoce más técnicamente como política pública de diseño y gestión de los signos de identificación de ciudad.

Granada pugna por quedarse con el nombre de Federico García Lorca atado a la ciudad. Ya tenemos el Aeropuerto Federico García Lorca, el Premio de Poesía Federico García Lorca,  el parque Federico García Lorca y uno de los proyectos estrellas, el futuro Centro Federico García Lorca. Y derivando de ese posicionamiento cultural granadino, tenemos eventos como el Festival Internacional de Poesía de Granada, nacidos a la relación indirecta del poeta con la ciudad. Se puede incluso llegar a pensar que solo Granada podría acoger un Festival de Poesía, ¿pero qué nos induce a pensar en eso? Antes de que Lorca naciese, no hubiera parecido tan "evidente".
En todo esto, se traslada dicho “marketing de ciudades” a Jerez. Políticamente es una ciudad complicada, ya que se sale de los cánones políticos de manual. No es capital de provincia, por lo que no puede regirse según la fácil política autonómica “por defecto”, en la que el grueso de las inversiones desembocan en las capitales. Pero es demasiado grande y demasiado relevante como para ser ignorada por las instituciones. Alrededor de Jerez gira el motor económico, logístico y demográfico de la provincia.




En esta tesitura se encuentra la ciudad, cuyos ayuntamientos se han dedicado a expandirla durante décadas, ordenando en cómodas urbanizaciones lo que ha sido un constante crecimiento demográfico. Sobre Jerez penden apellidos como el vino, el flamenco y el caballo, los cuales inteligentemente abordados pueden suponer una industria cultural en sí misma, y no sólo un freno cortapisas dentro de ese equilibrio entre tradición y modernidad o innovación. Pero aún queda mucho por definir y sobretodo, un plan estratétigo que posicione a Jerez en un mapa nacional cada vez más competitivo de ciudades.

Para ello, de igual forma que Granada construye y se reinventa a raíz de su pasado almohade y el nombre de Lorca, Jerez debe reforzarse como ciudad creciendo hacia dentro. A modo de ejemplo, cuenta con la mayor judería de la provincia de Cádiz, pero tristemente, también la judería más ignorada de la península. Y durante el esplendor almohade, fue una ciudad cuna de sabios andalusíes. Jerez es una ciudad con muchas aristas y posibilidades, y a falta del favor institucional para potenciarla como centro de decisiones, debe luchar por creer en sí misma y sobre una autoestima saludable, construir sólidos pilares de un futuro más culto y más ambicioso. 

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