lunes, 24 de enero de 2011

El derecho de las ciudades


Las ciudades tienen derecho a cambiar, como las personas, dentro de una evolución consistente. Tiene derecho a ser mejor, más enriquecidas y enriquecedoras, una plaza abierta, un lugar donde aunar fuerzas para extraer lo mejor. Las ciudades deben desplegarse y mejorarse, como quien edifica una casa grande, en la que se hacen reformas para que sea más acogedora, más sostenible, más coherente, más respetuosa y más estética. Todos los valores aportan riqueza, desde la riqueza económica hasta la intelectual y la de espíritu. Una ciudad no es sólo una escala de bancos, sino también de un capital humano inteligente y formado, un conglomerado de patrimonio histórico, cultural y humano.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió dos fragmentos en su libro “El libro de los abrazos”, que ilustran aspectos sutiles de las ciudades, sus cambios y transformaciones, tan tenues que solo nos damos cuenta cuando se vuelven obvias.

“En los barrios altos (de Santiago de Chile), se vive como en Miami, se vive en Miami, se miamiza la vida, ropa de plástico, comida de plástico, gente de plástico, mientras los vídeos y las computadoras se convierten en las perfectas contraseñas de la felicidad.”

“Creen los que mandan que mejor es quien mejor copia (…) La alineación en América latina: un espectáculo de circo. Importación, impostación: nuestras ciudades están llenas de arcos de triunfos, obeliscos y partenones. Bolivia no tiene mar, pero tiene almirantes disfrazados de lord Nelson. Lima no tiene lluvia, pero tiene techos a dos aguas y canaletas. En Managua, una de las ciudades más calientes del mundo, condenada al hervor perpetuo, hay mansiones que ostentan soberbias estufas de leña, y en las fiestas de Somoza las damas de sociedad lucían estolas de zorro plateado.”

Este blog sobre Jerez y su entorno nace con la idea de aportar iniciativas que provoquen ese cambio continuo de la ciudad a mejor. De mantenernos despiertos a que otras formas son posibles, de recordar que la voluntad conjunta es capaz de alcanzar grandes metas realistas y que con rigor y esfuerzo, como decía Fernando Pessoa, “todo vale la pena si el alma no es pequeña”.  

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